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Dos joyas medievales cerca de la ciudad: las iglesias rurales de Marinasco y de San Venerio

La iglesia rural de MarinascoSaliendo de la ciudad, siguiendo la carretera Aurelia hacia Génova, se lleva al puerto de la Foce (la desembocadura). Desde aquí es fácil llegar a la gilesia rural de Marinasco desde cuya explanada la mirada abarca todo el Golfo.
La iglesia, dedicada a San Esteban Protomártir, conoce su primer testimonio documental en 950, aunque, desgraciadamente, del edificio religioso anterior al año Mil no se ha guardado prácticamente nada. La iglesia hoy se presenta en su aspecto gótico con huellas de una anterior edificación románica, alterada, sobre todo en el interior, por intervenciones modernas. La incierta situación geológica, de la deriva la inestabilidad del terreno donde se yergue la iglesia, constituye la causa principal de las intervenciones hechas varias veces a la parroquia. Según se dice en el epígrafe ubicado en la torre campanaria, en los años entre 1780 y 1784, fue necesario edificar el nuevo campanario y colocarlo como poderoso sostén para frenar el riesgo de que se derrumbara la iglesia, provocando, de esta manera, la inversión de orientación de todo el edificio.
Tras esta operación, la iglesia se presenta sin fachada, que debemos imaginar con salientes, arenisca, como el resto del edificio, y con un portal y rosetón en mármol, como parecen atestiguar elocuentes indicios. El edificio gótico terminaba con tres ábsides al fondo del plano; el principal, actual vestíbulo en virtud de la inversión que se acaba de mencionar, más profundo que los laterales. Este ábside está cubierto por una bóveda ojival, cuyas nervuras marmóreas apoyan en ménsulas, aparentemente no funcionales, esculpidas con motivos geométricos y que retratan animales monstruosos.
Los muros del edificio están constituidos por piedras de arenisca bien cuadrada, con la introducción de alguna pieza de dimensiones menores en caliza gris, quizá procedentes del desalojo del edificio románico, y pocos y erráticos fragmentos en mármol. En la parte sur se abre una entrada de arco agudo, construida con una precisa disposición radial de las piezas, debajo de la que se encuentran dos ménsulas salientes moldeadas con el relieve de una bestia difícil de leer, a la izquierda, y el Agnus Dei acechado por un pequeño animal demoníaco en la piedra de la derecha. Por encima de la clave de bóveda se encuentra una pieza decorada con un cabezal saliente, además de dos ménsulas que dejan suponer una cobertura o un pequeño faldón, del que queda una huella patente en la pared. A la derecha del portal está empotrada una pila tal vez formada por elementos reciclados.
En el interior se conserva la destacada Virgen con el Niño, tal vez procedente de la antigua fachada, producto de clara inspiración campionese y remontable a mediados del siglo XIV: único resto del aparato decorativo que tenía que hacer el externo del edificio no completamente distinto del de las iglesias de la costa de las Cinque Terre.

La iglesia rural de San VenerioEn Oriente, en cambio, en una posición descentralizada con respecto a la carretera Aurelia, hacia Pisa, después del barrio de Migliarina, se encuentra la iglesia rural de San Venerio. El topónimo “la pieve” puede referirse todavía hoy al territorio donde está incluido el edificio, hace bien entender cómo esta institución religiosa desempeñó un papel básico en los acontecimientos sociales de la Comunidad. En realidad, tanto la iglesia como la zona, han sido objeto de muchas investigaciones, también arqueológicas, que permitieron verificar que el sitio, antes y después, cumplió una función cristiana. Se hallaron tanto fragmentos cerámicos de edad prerromana como restos constructivos de época romana que hacen pensar en la construcción del edificio sagrado por encima de una estructura residencial de edad imperial.
La iglesia actual se presenta sobre todo en su construcción románica, coincidente con lo que afirman las fuentes acerca de una reedificación de un anterior edificio ya inutilizable promovida por los señores locales, los Vezzano, en 1084. La simple fachada en forma de cabaña cuenta con un único portal con un arco en forma de luna, terminado por una bífora, cuyos arquitos ojivales y la columna con capitel de hojas parecen, en cambio, remontarse a una reforma gótica. Por encima de la misma, encontramos una cruz en negativo, no en eje ni con el portal ni con la bífora.
En su interior la iglesia tiene una única nave con dos ábsides abiertos por monóforas doblemente abocinadas. El campanario, cuyas paredes tienen pequeñas piezas de piedra que tienden a la forma rectangular, donde no están presentes vistosas retejeduras, está ubicado en la derecha de la iglesia y aparece erguido independientemente de la iglesia románica y solo sucesivamente englobado en la construcción sagrada. El registro inferior, bien macizo, no presenta ningún tipo de decoración ni aperturas de amplia luz, mientras que a partir de una altura aproximadamente al comienzo del tejado de la iglesia se perfilan anchas pilastras angulares, interrumpidas por una secuencia de pequeños arcos pénsiles en cotto y en caliza. Las aperturas a estos superiores así como la apertura piramidal en pizarra pueden adscribirse a más amplias intervenciones llevadas a cabo en la iglesia en la primera mitad del siglo XVII.