Los jardines públicos
Durante la primera mitad del siglo XIX, La Spezia, empezó a quebrar físicamente las murallas de ascendencia medieval que todavía la ceñían, proyectando sus ambiciones territoriales hacia los arenales. Gracias a una bulliciosa vida asociada en desarrollo, la ciudad construye una pequeña parte de parque público a partir de 1825, ubicado en correspondencia de lo que actualmente es el palco de la música y cuyo topónimo originario, il Boschetto, nos recuerda la naturaleza paisajística, en aquel entonces tan en boga, del diseño aplicado. Una década más tarde el núcleo de los Jardines Público se amplía, anexando también el césped delante del que hoy es el palacio Doria, en la Via Chiodo. Sin embargo, después de abrir las obras del Arsenal Militar, los espacios verdes públicos aumentan mucho más: toda la tierra sacada de las excavaciones de los bancales se vierte al mar, alejando a la ciudad de la costa y permitiendo, a la vez, nuevas oportunidades de desplegar ese gusto botánico que ya había dado resultados tan novedosos. Con el alcalde Paita, en la última década del siglo XIX, los espacios aprovechados coinciden casi perfectamente con la porción actual, sin embargo será entre la primera y la segunda década del siglo XX que el verde público va a ajustarse tal y como hoy lo conocemos y caracteriza la ciudad. Gracias al gusto pictórico de Felice Del Santo la ciudad tiene naranjos selváticos para decorar el paseo público, desde el sombroso Parco della Rimembranza, ubicado en el barrio de Gaggiola y, por supuesto, gracias al diseño definitivo de los Jardines Públicos. Las residencias urbanas que se crearon después de abrir via XX Settembre y via XXVII Marzo, aunque limitadas en su extensión verde, completarán con huertos en la parte meridiana de la ciudad y cerca de la misma.
Las amplias residencias fuera del centro urbano, cuya edificación precoz siguió los asentamientos fortificados de origen bajo medieval, habían marcado ya extensivamente el territorio de espacios vegetales bien acotados. Las villas cambian según las modas paisajísticas que habían afectado a las grandes residencias y constituyen una emergencia monumental destacada en el panorama del Golfo. Aun sin tener un paisaje de villas como se encuentran, por ejemplo, en la comarca de Lucca o, más cerca, en el condado ya perjudicado de Sarzana, también las orillas del Golfo y las colinas que se asoman al mismo, experimentan este tipo de ajuste. Desde occidente, a partir de la isla Palmaria con su villa del siglo XVIII pertenecida a los marqueses Pieri Nerli de Siena, hasta llegar casi a la ciudad con la villa Federici di Fabiano, es posible destacar una serie de asentamientos que parecen multiplicarse en dirección de la costa oriental, donde mejores condiciones climáticas, favorecen el fenómeno. En Lerici, desembocadura natural de Sarzana mediante el Romito, cabe poner de relieve,
la Marigola, la Cochrane, actualmente Miniati, e la de Benedetti, hoy Picedi Benettini, botones de muestra de ese sentimiento cambiante que siempre ha vinculado, y sigue vinculando, al hombre con la naturaleza cuando vuelve a adueñarse de la misma.
Dentro de los Jardines Públicos, entre via Diaz, via Italia, via Da Passano y via Mazzini, con acceso desde esta última calle, se encuentra el Centro Allende, espacio expositivo para manifestaciones culturales.



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