San Miguel Arcángel en Pegazzano. El castillo de Coderone y los restos de San Martín el Viejo
Ubicada en Pegazzano, antigua entidad démica autónoma, hoy plenamente englobada en el entramado urbano de La Spezia y ubicada cerca de un importante eje vial ya operativo en el periodo romano si no prerromano, la iglesia de San Miguel Arcángel tiene su primera documentación en sentido limitado, bastante tarde, es decir, en las estimaciones de la iglesia de Luni en 1470-71, donde está marcada como dependencia de la parroquia de Marinesco. El epígrafe dedicatorio, ubicado hoy en el campanario, anticipa de más de un siglo la primera referencia segura al edificio, informando que la iglesia fue hedificata (¡sic!) en 1349, un año después de la devastadora pestilencia que afectó también al Golfo de La Spezia.
Es posible que el hecho de que, en el epígrafe, la iglesia se denomine hedificata y no fundata podría hacer pensar en una reconstrucción de un edificio ya existente más que en la fundación ex-novo del mismo. Algunas elocuentes huellas dejarían intuir una fundación románica de la iglesia, hoy abandonada al culto y todavía en espera de su propio destino preciso.
Resultan indicativas sobre todo por la precocidad del asentamiento, las murallas de las partes laterales donde se evidencia una tejedura ordenada y con pequeñas piedras dispuestas regularmente, comparable, por ejemplo, con San Venerio en Migliarina y Santa María Asunción en Vezzano, que se remontan ambas a la segunda mitad del siglo XI. El mismo horizonte cronológico parece valer también para las aperturas de las monóforas que se encuentran en ambos lados, así como para el acceso a la torre campanaria ubicada en la iglesia, acceso que puede haber sido creado tras una retejedura de una parte de pared no pertinente. Como hipótesis podría reconducirse a la etapa románica también la pila empotrada debajo del epígrafe dedicatorio, que, de manera parecida a la manufactura análoga que se encuentra al lado del portal lateral de la parroquia de Marinesco, parecería sacada de un capitel en arenisca reelaborado para este nuevo uso.
A esta fase, tal vez ni siquiera la primera, siguen las obras góticas, aunque, por algunos aspectos, queda más difícil establecer cuáles partes pueden remontarse a la fábrica del siglo XIV: entre éstas con seguridad las aperturas ojivales en la torre campanaria, que se levanta coronada de un tambor de cobertura del siglo XVI.
Desde la iglesia de San Miguel, ubicada en una loma muy baja, es posible alcanzar, también recorriendo la carretera costera que conduce a Riomaggiore y a Manarola, donde se abre en el primer tramo un amplio panorama del Golfo de La Spezia, los restos del castillo de Coderone. Ubicado inmediatamente fuera de la aldea de Biassa, en una roca cubierta de vegetación, el castillo fue levantado alrededor de mediados del siglo XIII para consolidar la política proteccionista y expansionista de Génova e incluía una pequeña aleda adosada en las murallas del alcázar, dotada de una iglesia titulada a Santa María Magdalena. El castillo medieval se reformó en gran parte entre el siglo XV y el XVI cuando, una vez abandonadas las funciones militares, asumió el aspecto residencial típico de un palacio señoril.
Biassa, muy próxima, aparece en gran parte organizada alrededor de la iglesia de San Martín, heredera, en realidad, también en el título del santo a quien se dedica, de una fundación más antigua ubicada por debajo de la calle del Parodi en la vertiente oriental del monte Verrugoli. Los restos de esta primitiva fábrica dedicada a San Martín, y, de manera especial, del ábside en piedra rosa local, son lo que permanece de la iglesia cuya primera documentación parece ser de 1229, una institución que permaneció operativa hasta la primera mitad del siglo XVII. Importante fundación religiosa, casi seguramente conectada con el monasterio de San Venerio a la isla del Tino, constituyen una huella seductora de la milenaria historia del Golfo.



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