Teatro Cívico
En 1846 se inauguró en La Spezia, en una parte de la ciudad extramuros, el primer teatro edificado justamente para este objetivo, cuyo proyecto fue realizado por el arquitecto de Ticino Ippolito Cremona, intérprete del neoclasicismo genovés. Después de algunas modificaciones hechas a finales del siglo, el teatro de Cremona, ya inadecuado para las necesidades de una ciudad en crecimiento que tenía que celebrar su desarrollo, se demolió para sustituirlo por un nuevo teatro que pudiera satisfacer estas nuevas necesidades. Diseñado por Franco Oliva con el concurso del escultor Augusto Magli, autor de la decoración, el teatro desempeña plenamente las funciones previstas: una especie de catedral laica, lugar de la palabra, el Cívico toma las formas alargadas del déco, se anima con las formas sueltas y elegantes de atentos númenes protectores, colocados en las fachadas y en el foyer. El virtuosismo decorativo se complementa en la sala donde la amplia bóveda que puede abrirse, decorada con el Zodiaco de Augusto Magli, permite poner en comunicación el interno con el externo, en un diálogo de las estrellas reales con las constelaciones del escultor, proyectando y reflejando el mundo real con la ficción del escenario.



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